Un mínimo de 8 horas laborables sentados en la incómoda silla de nuestro lugar de trabajo frente a una pantalla de ordenador hace que el cuello adopte posturas inverosímiles para adaptarse a las exigencias de nuestro quehacer diario. En casi un 20% de la población esto se traduce en dolor de cuello, lo que nos catapulta al "dique seco" y a dejar de lado nuestra carrerita diaria. Te mostramos los mejores ejercicios para que nada te aleje del asfalto.
El dolor de cuello o "cervicalgia" es una lesión muy común que puede interferir en nuestro programa de entrenamiento, llegando a ser particularmente frustrante, pues las articulaciones y músculos que forman la parte de la zona cervical se utilizan en casi todas las actividades físicas.
Habitualmente localizado en la región posterior, el dolor de cuello puede llegar a extenderse hacia la nuca y el resto de la cabeza o hacia el hombro y el brazo. Ya sea presentándose de forma molesta o manifestándose poco a poco, suele ser benigno pero molesto. Se estima que entre el 15 y el 20% de la población general padece algún tipo de molestia de cuello, pudiendo aumentar con la edad.
La tensión excesiva de los músculos que mueven el cuello y sostienen la cabeza es la causa más frecuente, guardando una clara relación con la profesión desempeñada, ya sea por el mantenimiento de posturas forzadas o por trabajos de carga. Estar mucho tiempo sentados frente al ordenador o estrés de la conducción, ya sea en ciudad o carretera, son otras posibles causas de esta dolencia.
¿Cómo puede ser el dolor de cuello?
En la contractura muscular aguda o tortícolis el dolor aparece bruscamente y la movilidad del cuello queda bastante limitada, obligándonos a adoptar posturas "antidolor", con el cuello inclinado para protegernos. Los movimientos bruscos, la exposición al frío o una mala postura durmiendo, originan este cuadro generalmente benigno, pues cede en pocos días con reposo, calor y algún relajante muscular tomado por la noche.
Cuando la sensibilidad dolorosa lo permita, podremos añadir el masaje de descarga muscular y los estiramientos suaves, que deben realizarse siempre sin dolor. Si pasados 4 ó 5 días, el cuadro de tortícolis no cede, habrá que hacer una exploración más completa buscando otras causas que puedan poner de manifiesto que el motivo no es únicamente de índole muscular (artrosis cervical, pinzamiento articular, etc.).
En cualquier caso, el dolor y la rigidez no nos dejarán entrenar sin molestias, así que debemos retomar la actividad física cuando la movilidad sea completa. Cuando el cuello presenta un dolor menos intenso y limitación global de los movimientos (nos deja movernos un poco a cada lado, pero no totalmente), que aumenta sólo con la actividad física y mejora con el reposo, y cuyas molestias son intermitemtes, hablaremos de cervicalgia crónica. Es la más común manifestación de molestias o dolores de cuello, y no por banal. |
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La homeopatía, en general, y la homotoxiclología, en particular, son fármacos naturales que ofrecen una vía alternativa a los tratamientos convencionales (relajantes musculares y calmantes, no exentos de efectos adversos) con la ventaja para el paciente de no presentar efectos secundarios y acelerar el proceso de recuperación de las lesiones.
Dentro de los fármacos biológicos que utilizamos para tratar el dolor de cuello destacamos en primer lugar:
- Traumeel S.
- Discus Compositum.
- Spascupreel.
- Cimifuga Homaccord.
- Gelsemium Homaccord.
- Vertigoheel.
El principal modulador de la inflamación y el dolor es Traumeel S, médicamente muy efectivo en toda la patología articular con muy contrastados resultados en patologías espinales. Como medicamento específico de las patologías intervertebrales y neurálgicas de toda la columna vertebral empleamos Discus Compositum. Para los espasmos musculares y contracturas de cuello usamos Spascupreel. Utilizamos Vertigoheel en afecciones que cursen con mareo, pequeño vértigo e inestabilidad.

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